Opinión

Aquel especial Domingo de Ramos

Hoy se anuncia lluvia en Pontevedra. Hasta el último momento no sabremos si saldrá nuestra preciosa procesión de "La Borriquita", porque en Pontevedra también cumplimos con ese precepto y tradición; y lo hacemos con esa imagen deliciosa que sigue impregnando de ilusión y de esperanza cada "Domingo de Ramos" en esta mi ciudad del alma

Si Hoy se anuncia lluvia en Pontevedra. Hasta el último momento no sabremos si saldrá nuestra preciosa procesión de «La Borriquita», porque en Pontevedra también cumplimos con ese precepto y tradición; y lo hacemos con esa imagen deliciosa que sigue impregnando de ilusión y de esperanza cada «Domingo de Ramos» en esta mi ciudad del almaexiste un día especial en la semana ese es el domingo. Yo lo recuerdo con mucha ilusión, especialmente de niña, ya que era el de descanso de mis abuelos y nos reuníamos toda la familia… ¡Qué tiempos aquellos!

En mi memoria tres domingos especiales en el año, el de la Peregrina y, los otros dos en Semana Santa; el de la gran fiesta de los cristianos, el de Pascua, cuando mi padrino Evaristo y mi madrina Manola (mis abuelos) estaban aún con vida y, aun siendo adulta me regalaban un huevo de chocolate "enorme", una rosca y siempre "algo más". Pero es concretamente el "Domingo de Ramos", el día que más ganas tenía de que llegase, porque estrenaba ropa nueva comprada en "Lonchy" y los zapatos en "Pikolino", anunciando la marcha del invierno y la llegada de la primavera, (aun con lluvia no pocas veces) y lo que más disfrutaba era acudir a la plaza de la Herrería y colocarme en primera línea de la procesión de "La Burrita", a la que "urraba a base de bien" con aquella palma que nos regalaba mi abuela Tina a cada uno de sus nietos.

Efectivamente el tiempo pasa, pero el "Domingo de Ramos" sigue siendo el día de los niños en la Semana Santa; acontecimiento que se sigue preparando con tesón y mucho cariño, tal y como pude presenciar el pasado domingo en Sevilla cuando fui a visitar varias iglesias en donde, los pasos ya portaban engalanados para tan insignes fechas religiosas, concretamente ante la imagen de "La Borriquita" en la iglesia Colegial del Divino Salvador, una imagen "requetebonita" que sale a procesionar en un conjunto conformado por, la talla del Señor sobre el jumento acompañado por las de Santiago, Pedro, Juan y Zaqueo, dos los niños, una niña y tres gentiles, dos hombres y una mujer, denominada en conjunto como el paso de la "Sagrada Entrada en Jerusalén". Pues es tradición sevillana que los padres lleven a su progenie a pasar por delante de la imagen del Señor subido a la borrica, para a continuación, cada pequeño sacuda el martillo del paso. Una experiencia muy tierna y deliciosa, ya que daba gusto ver la expresión de las caritas y los nervios de felicidad de los pequeños.

Quiero maginar, como creyente y practicante que soy que esa era la expresión mostrada por la inmensa colectividad de todas aquellas personas que, independientemente de su edad, recibieron al Señor en su "Sagrada y Victoriosa entrada en la ciudad de Jerusalén"; porque la significación del "Domingo de Ramos", precisamente, entraña el sentido teológico rodeado de una simbología que, centra la figura del "Rey de Reyes" aclamado como tal en su magnificencia; pero al igual que en momento de su llegada al mundo, la humildad del Más Grande se hace manifiesta a través de otra figura que dice mucho por sí sola, ya que esa entrada triunfal en la ciudad de Jerusalén, no se produce en un carro ostentoso ni en un corcel de extraordinarias características; el Señor cruzaba los umbrales de esa villa a lomos de una burra, el animal por excelencia delos más pobres; visibilizando así y de forma excelsa, la dicotomía entre la magnitud de ser quién es y la sencillez de su paso por la vida, práctica que le acompañó a lo largo de sus casi 33 años en este mundo y, la que será patente en los siguientes días de sufrimiento y "PASIÓN", incluso hasta en la "Pascua de Resurrección".

Hoy se anuncia lluvia en Pontevedra. Hasta el último momento no sabremos si saldrá nuestra preciosa procesión de "La Borriquita", porque en Pontevedra también cumplimos con ese precepto y tradición; y lo hacemos con esa imagen deliciosa que sigue impregnando de ilusión y de esperanza cada "Domingo de Ramos" en esta mi ciudad del alma; la imagen que se venera y se guarda de año en año, en la Iglesia parroquial de San José, bajo el cuidado de Don Casimiro, el párroco y, con su custodia por parte de la Cofradía de "Nuestra Señora del Amor Hermoso", la que "capitanea" como nadie el gran Javito y, de la que tengo también el honor de participar desde sus inicios.

Pero no quisiera finalizar este artículo de opinión dominical, sin felicitar a dos cofradías pontevedresas que cumplen 70 años en este 2022.

Una de ellas es la de "Nuestro Padre Jesús del Silencio" que inició su andadura el 27 de marzo de 1952, de la que no voy a extenderme más en base al extraordinario artículo que escribió el cronista Mateo Fontán Couto y publicado esta semana en este Diario de Pontevedra.

La segunda es la cofradía del "Espíritu Santo" de alumnos y ex alumnos del Instituto de Pontevedra, la cual veía la luz a los pocos días después y, precisamente en Domingo de Ramos; y con esta sí que me voy a centrar un poco más, ya que tengo el honor impagable de haber sido la primera mujer que procesionó con ellos en la Semana Santa de 2006, y de poder manifestar mi agradecimiento infinito por hacerme sentir un cofrade más entre ellos, participando de sus actividades y colaborando en lo que puedo.

Ayer, sin ir más lejos, a las nueve menos cuarto de la noche y a continuación de la misa de las ocho, en el Centro Parroquial de Santa María, parroquia que dirige el insigne Padre Porro, se presentaba el documental de su "jubileo de platino" bajo el nombre "Aulas y Cera", sinceramente extraordinario.

Gracias a todos aquellos que iniciaron esta andadura al profesor Filgueira Valverde y Lino García García, a todos los presidentes pasados, presenta y los que vendrán, a todos y cada uno de las hermanas y hermanos cofrades y, si me lo permitís, hago extensivo el cariño que os tengo a todos en las personas que me abrieron el camino en la cofradía, los hermanos Brea, Tranchero, Gerardo Lorenzo y el ahora recién nombrado presidente Ángel Carballo; y cómo no, a Camilo Iglesias el padre de mis amigas Nieves y Bea que siempre me cogió en su casa como si fuese la mía.

De nuevo felices 70 y a por otros tantos más, para empezar, ya que esta celebración como el metal que lleva su nombre indica vuestra fortaleza y exclusividad, a la que hay que unirle el cariño, el acogimiento y el respeto de toda una ciudad para con vosotros. Quien se lo iba a decir a aquellos primeros cofrades en "aquel especial Domingo de Ramos". 

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