Opinión

¡Hay que ayudarlos!

Decía el chef José Andrés hace un día a través de unas declaraciones contundentes en contra del 'iluminado' de Putin que "la vida real no es como jugar al Monopoli, porque la gente sufre"

Hace una semana les contaba cómo se había conformado aquella inicial "Rus de Kiev" para pasar a ser el gran imperio que hizo de Rusia a lo largo de los siglos, una potencia imbatible, pero nunca en democracia.

Los líderes que sucederían a Lenin, por mucho "pueblo" que dijesen representar, han sido siempre, con pocas excepciones como la de Gorbachov, una banda de iluminados que, bebiendo de la copa de la nostalgia de un nacionalismo delirante y casposo, no han dejado de hacer de "las suyas" y; de aquellos polvos estos lodos.

Yo no entiendo cómo hemos podido llegar a este extremo siendo conocedores de las ínfulas del "zar comunista" (eso sí ya se habla de su posición como el hombre más rico del mundo, con una fortuna que supera a la de Elon Musk), porque del "pelaje" del nieto de Spiridon Putin (cocinero y colaborador de Josep Stalin), si una simple "aficionada a las Relaciones Internacionales" como yo lo tenía muy claro, me imagino que los grandes mandatarios del mundo bastante más que yo, por no hablar de los servicios secretos correspondientes

Decía el chef José Andrés hace un día a través de unas declaraciones contundentes en contra del "iluminado" de Putin que "la vida real no es como jugar al Monopoli, porque la gente sufre"; estas palabras las enviaba en un vídeo desde la zona fronteriza de Polonia con Ucrania donde, de nuevo está dando ejemplo y comida a mucha gente. Totalmente de acuerdo contigo José Andrés pero, este desgraciado es un engendro entre Catalina la Grande como Emperatriz de todas las Rusias y, el jefe de su abuelo, el mayor genocida de todos los tiempos, Joseph Stalin.

De Catalina heredó el lujo, las intrigas, el sentimiento nacionalista ruso (y eso que ella no era rusa, sino alemana), las ansias de expansión y colonización, como la llevada a cabo en zonas del hoy denominado Dombás, y la fundación de las ciudades de Sebastopol y Jerson en Crimea y el creerse muy, pero que muy "zar" (que viene del cesar romano, para los que no lo sepan).

Del oscuro Stalin heredó las traiciones, la construcción de un aparato de poder sustentado con el control del Ejército, los servicios secretos y los medios de comunicación (el viernes cerraba Facebook y Twitter y ayer mismo censuraba varios programas de su, ya intervenida televisión). La sed de venganza, la poca empatía y la falta de moral con el prójimo, ya que, si el dictador georgiano mandaba asesinar a toda "la vieja guardia", el genocidio de Ucrania, los destierros a Siberia, etc.; al nieto de su cocinero no le ha templado el pulso en hacer lo suyo para exterminar al adversario; tenemos un caso muy cercano, el del opositor Navalny que, tras ser envenenado, ha acabado con sus huesos en la cárcel. Está claro que este degenerado no permite la menor disidencia ni protesta pública, he ahí los miles de rusos que al salir a las calles bajo el "no a la guerra" han sido detenidos, en especial cito el caso de Yelena Osipova, una mujer superviviente de la batalla de Stalingrado de 92 años, así como la detención de unos niños de 6 años que se llevaba la policía, tras despojarlos de una pancarta en contra de la guerra. Yo no dejo de preguntarme a dónde hemos llegado y lo que se le ha permitido hacer a ese individuo que, por lo que veo, ni los niños le encogen el alma.

Sus delirios de grandeza le pueden, por ello Putin ansía permanecer en el poder a toda costa, llevando a gala la concepción imperial de Rusia, la cual adereza con una personalidad que trabaja hasta extremos de enfermedad; pero lo cierto es, que Putin no está loco, es la maldad personificada a lo que hay que unir un carácter frío y calculador forjado en seno del KGB y, con una manera de obrar como la descrita por Busenbaum donde dicta a modo de epitafio que, "cuando el fin es lícito, también lo son los medios", eso sí adaptada a la medida de sus retorcidos deseos y concepción de la vida.

Putin debió pensar que esta invasión a Ucrania le saldría a cuenta como en casos anteriores en Chechenia y Georgia o la anexión de Crimea en 2014, en donde la UE se ponía de perfil, pues no, esta vez no ha sido así y le va a salir caro, muy caro.

Todo es importante pero en ese orden de cosas poco puedo hacer, pero en donde sí puedo colaborar es con la gente de Ucrania, con los que están allí combatiendo, los que no han podido salir ni podrán, y todas aquellas personas que están en éxodo, especialmente los que más lo están sufriendo, las mujeres y los niños. Para ellos pido toda vuestra colaboración.

El mundo lo cambiamos cambiando el nuestro, el más cercano y, precisamente la asociación gallega de ayuda a Ucrania ha puesto un punto de recogida en nuestra ciudad, en la calle Manuel Quiroga nº13 1º, en donde el Centro de Negocios sito en dicha dirección, ha puesto a su disposición una gran sala en horario de lunes a viernes de 10:00 a 13:30 h. y de 17:00 a 19:45 h.

Las donaciones deben de llegar materializadas en productos de higiene personal (esponjas con jabón, champú, pañales y de higiene femenina), protección COVID (geles, mascarillas guantes, etc.); medicamentos (antitérmicos analgésicos, antiinflamatorios, antibióticos); botiquín (vendas, gasas, agua oxigenada, suero fisiológico, esparadrapo, etc.); supervivencia ( linternas, silbatos, kits de costura, sacos de dormir, pilas, esterillas, prismáticos mochilas, etc.); ropa térmica, guantes gorros y bufandas para adultos, niños y bebés, y alimentos como leche, zumos, batidos, leche infantil, comida para bebés, azúcar, cereales y galletas, comida en lata. Nada de cristal y nada de bolsas de pasta o arroz

termine pronto, perseveremos en que sea el pueblo ruso el que, al final, ponga entre las cuerdas a ese engendro del mal; pero al mismo tiempo pongámonos nosotros manos a la obra, porque la vida de no pocas personas de Ucrania, depende en gran parte de nosotros. Yo aporté mi primer grano de arena para construir el castillo de ayuda que necesitan, pero el castillo debe ser grande, por ello, os solicito encarecidamente a todos y en la medida en que cada uno buenamente pueda, aporte algo. Porque el pueblo de Ucrania nos necesita y por eso ¡Hay que ayudarlos!

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