Opinión

Mi bella Aurora

Hoy, primer domingo de mayo se celebra el día de la madre en casi todo el mundo. Mis felicitaciones a todas las madres del mundo, a la mía, por supuesto, y en especial a aquellas que ya no están pero que siguen vivas en nuestro corazón.

La importancia de una madre no es nada fácil de describir ni de resumir, ya que ella es, sin lugar a dudas, el ser referente de nuestra vida desde el momento que abandonamos su cuerpo y llegamos al mundo. A partir de ahí comienza una relación, por parte de las madres, de lo más pura, generosa e incondicional.

Recordamos sus cuidados desde que nuestra mente los repite en imágenes, las comidas tan ricas que cocinan, su entrega y sacrificio sin igual velando nuestro sueño de pequeños… Nuestra madre es el primer amor de nuestra vida, y fijaros la importancia de esta figura en cada uno de nosotros, que de ella depende el forjar nuestra salud psíquica, la que irá marcando nuestro comportamiento en el devenir de la vida.

Recuerdo una imagen que me llegó en redes sociales pero, que ya había visto escrito en algún póster en mi adolescencia. En esa imagen se describía nuestro proceder hacia nuestra madre: en la niñez, mamá es lo más; en la preadolescencia la que sabe más que ella es nuestra profesora; en la adolescencia nos molesta; cumplida la mayoría de edad, estamos deseando marcharnos de su casa; con el cuarto de siglo empezamos a darle la razón; al inaugurar la treintena daremos lo que sea por volver a casa; a los cincuenta es lo que más valoramos y en dónde nos apoyamos y, cuando ya nos falta, daríamos todo lo que tenemos porque ella estuviese a nuestro lado.

Esto es así porque toda madre tiene con sus hijos una conexión que va más allá de todo, que es inexplicable superando lo racional. La sola presencia de la madre basta para que nos sintamos protegidos y, aun de mayores también. Es como algo que nos indica que no hay que preocuparse, que transmite tranquilidad, paz y sosiego… Alguien con quien contar siempre de forma incondicional porque sabemos que "mamá siempre está ahí" y, de forma especial cuando ya no la podamos achuchar y besuquear.

Aurora Cervera-Mercadillo se fue al Cielo el pasado viernes 29 de abril, dos días antes de una de las celebraciones más grandes en su casa y tal día como hoy, el Día de la Madre, mi cariño más sincero a sus hijos Aurora, Juan (Cholo Jr.), Carmelo, Víctor (Chivo), María, José María (Chema) y Cris, a todos sus nietiños y a toda la familia al completo, porque si ella triunfó en muchos ámbitos de la vida, como madre, "se salió del patrón" y, créanme que lo digo porque de alguna manera y, por la generosidad que la caracterizaba, siempre ejercía de "mamá" de los amigos de sus hijos cuando lo necesitábamos, al igual que a todas las personas con las que se volcaba

Cuando decidí escribir mi libro Pontevedra es ELLAS, uno de los primeros nombres que me vino a la cabeza para ser protagonista de esta ciudad fue ella, así lo dejé escrito en el inicio del capítulo que le dediqué; "Aurora tiene pasaporte especial para estar en este libro en donde se rinde homenaje a muchas mujeres que son las primeras en muchas cosas en esta ciudad", un espejo donde mirarme que me marcó en mi vida desde niña, cuando la conocí por mi amistad con sus hijos.

Y así es, porque fue todo un ejemplo en muchas cosas; para empezar, contarles que es una de las primeras mujeres examinadoras del carnet de conducir en nuestra ciudad, y de las primeras personas en incorporarse a la plantilla en la Dirección Provincial de Tráfico también en Pontevedra, ya que "con 18 años tenía muchas ganas de ponerse a trabajar", me contaba en la entrevista previa que tuvimos tomándonos un café las con su hija María, "mi Mariíña" la que se acordará de cuánto nos reímos, especialmente cuando Aurora contaba las anécdotas que había vivido en los exámenes del carnet de conducir… Pero además, Aurora fue una precursora de lo que hoy denominamos conciliación familiar ya que, ella se organizó perfectamente para compatibilizar su trabajo como funcionaria y su labor como madre; eso sí, también estaba para echar una mano siempre que su marido la solicitaba en la pastelería de su propiedad, "Los Castellanos". La verdad sea dicha, ella estaba siempre, para todo y para todos; y aquí quiero hacer referencia, a su entrega con las personas de más carestía a través de su entrega en Cáritas y Calor Café, entre otras ONGs.

Te voy a echar de menos, pero me queda el recuerdo de poder haber disfrutado de tu una persona de tu nivel de humanidad, de tu generosidad, de tu consejo, de tu cariño y de tu alegría. Y me quedo corta, porque a tu lado era muy fácil ser feliz.

Me quedo con esa mirada vivaracha que conservabas aun con el paso del tiempo y tu sonrisa pintada de carmín rojo. Te recordaré siempre que suenen óperas de Puccini y la pieza de "Caballería Rusticana"; me sonarás más cerca cada vez que sienta las notas de un piano que, como nadie arrancabas virtuosa. Te sentiré en cada nota de olor de tu colonia favorita, "Eau de Rochas" que para mí, ya es el "Agua de Aurora"

Me quedo con esa mirada vivaracha que conservabas aun con el paso del tiempo y tu sonrisa pintada de carmín rojo. Te recordaré siempre que suenen óperas de Puccini y la pieza de Caballería Rusticana; me sonarás más cerca cada vez que sienta las notas de un piano que, como nadie arrancabas virtuosa. Te sentiré en cada nota de olor de tu colonia favorita, Eau de Rochas que para mí, ya es el Agua de Aurora..

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