Opinión

¡Presidente, buena singladura!

Ayer sábado 14 de mayo de 2022 se abría una nueva página para ser escrita en la Historia de Galicia, ya que un nuevo presidente de la Xunta tomaba posesión, el 6º presidente estatutario, Alfonso Rueda Valenzuela.

Emocionado, no era para menos, juraba su cargo en el Parlamento de Galicia, la casa de toda la ciudadanía gallega soberana y lo hacía ante sus compañeros del Grupo Popular y oposición, Gobierno de la Xunta en Funciones, máximas autoridades y representantes de la sociedad de Galicia, ex presidentes de la Xunta como Laxe y Feijóo, ex presidentes el Gobierno de España como Rajoy, presidentes autonómicos populares como Ayuso, Mañueco y López Miras; y con la representación del Gobierno de España en la persona de la Vicepresidenta 2ª Yolanda Díaz. Pero especialmente quiero destacar la emoción que destilaban los asientos ocupados en primera línea a la izquierda del protagonista de la jornada, me refiero a lo ocupados por su mujer Marta, sus dos hijas y su madre Lola.

Sobre el contenido de su discurso destacar la cita al pontevedrés Valentín Paz Andrade cuando se refería a "Galicia como una tarea", también quiero destacar la llamada al sosiego, a la moderación, a la prudencia y a un galleguismo integrador; cuestiones todas ellas que como nadie sabemos practicar las gallegas y gallegos especialmente en tiempos convulsos; las cuales y desde ayer, tienen un nuevo valedor con ese mismo compromiso en la persona del ya presidente Rueda. ¡Primer hito superado con nota!

De su dedicación a la cosa pública, va aprendido, y no tanto por lo que sabe el gran público de todos estos años siendo el número dos del ex presidente Feijóo, que también; lo cierto es, que a Alfonso Rueda le crecieron los dientes en el ámbito de la política que vivió desde niño en casa, ya que su padre formó parte del equipo directivo de la Diputación de Pontevedra, como Vicepresidente 1º cuando Mariano Rajoy lideraba el gobierno provincial allá por el año 1983, (año en el que yo me afiliaba a los extintos Clubes Juveniles de Nuevas Generaciones de Alianza Popular, y él acompañaba en algún acto del partido a su padre). No me cabe la menor duda que ayer, si había dos sonrisas exultantes de felicidad "más allá de las nubes", una fue la de su abuelo Don Antonio y la otra, la del hombre insigne y entrañable que recuerdo muchas veces, su padre Don José Antonio, al que como no podía ser de otra manera, el recién presidente de la Xunta le dedicaba sentidas y preciosas palabras en su discurso de toma de posesión.

La primera imagen que recuerdo de Alfonso Rueda no ha sido en política, ni en aquellas primeras actividades profesionales que iniciaba ya licenciado en Derecho y en la empresa privada; ni cuando volvía a casa de permiso con el uniforme de "quinto" del Ejército de Tierra… ¡No!... Yo le recuerdo llegando con sus hermanas María y Marta y, su hermano Coco cada domingo al catecismo del padre Soto, aquel pequeño fraile franciscano "un poco cascarrabias" pero que tanto quería a los niños; y los recuerdo a los cuatro muy educados, nada revoltosos y siempre impecables y vestidos iguales, sin duda sello de su elegante madre.

Tengo otra anécdota de esas con las que juega el destino, también en el Convento de San Francisco. Era domingo, a principios de los pasados años "ochenta" y ocurrió en la "misa de niños" del padre Soto en donde recibimos la visita de un feligrés excepcional, Don Adolfo Suárez, entonces presidente del Gobierno de España acompañado por mi profesor de EGB y, entonces alcalde José Rivas Fontán. ¡Quién me iba a decir a mí que a esa hora y en ese mismo sitio se encontraban, al fondo a la izquierda el primer presidente del gobierno de la Democracia en España y en los primeros bancos, un entonces niño) que llegaría a ser presidente del gobierno de Galicia!

Otra de las anécdotas la viví, también con él y en primera persona en la jornada electoral autonómica del 17 de diciembre de 1989, en dónde coincidimos como interventores los dos, él por Coalición Galega y yo por AP. Fue en el colegio de la residencia de estudiantes de la entonces Caja de Ahorros de Pontevedra, en la avenida de Vigo frente a la delegación de Sanidad. Un día que llovía a mares, hacía un frío espantoso y la presidenta de la mesa, Maqueni Domínguez no dejaba de llamar a sus hijos para que nos bajasen café caliente y, creo recordar alguna manta. Al finalizar el escrutinio y, conocer la mayoría absoluta le dije algo así como, tienes que volver porque desde Nuevas Generaciones tenemos que ayudar. Pues… No me equivoqué.

Ahí comenzó su época en las juventudes populares en la ciudad de Pontevedra, llegando a ser Presidente Provincial y Regional de Nuevas Generaciones del PP y, después, Secretario General del PP de Galicia. Conoce la mecánica "al dedillo", sabe lo que es pegar carteles por las noches, embuchar sobres con papeletas para ser enviadas a la gente, estar horas interminables como interventor en distintos procesos electorales, es decir, ha empezado desde abajo y ha llegado muy alto (de la sala de máquinas al puente de mando como dijo ayer en su discurso); lo que le confiere un conocimiento del funcionamiento del partido como pocos; y si a ello le sumamos el conocimiento de la enjundia del sector público, bien como funcionario de carrera, bien a través de su experiencia en el gobierno de Galicia, la cuestión pinta bien para "a nazón de Breogán".

Estimado presidente de la Xunta, te queda una ardua tarea por hacer, no porque no seas capaz que lo eres, pero la circunstancia histórica no es una balsa de aceite, ya que España está revuelta, y Europa y el mundo también.

Asegura, que no me cabe la menor duda que lo harás, las jarcias que van a fortalecer a este barco que con buen gobierno capitaneas desde ayer, que es Galicia. Esa es la manera de llevarla al mejor de los puertos y, recuerda que, "si fuera fácil, lo harían otros".

¡Mucha suerte, el apoyo lo tienes! ¡Presidente, buena singladura!

Comentarios