Opinión

Son nuestro mayor tesoro

Sinceramente que un mayor tenga que iniciar una campaña para recibir el tratamiento que merece como cliente en las entidades bancarias y, lo haga bajo la triste frase de "No soy idiota, soy mayor"… ¡Vaya tela!

La digitalización invade nuestra vida y, de forma exponencial, a raíz de esta tremenda y cansina pandemia que ha puesto "patas arriba" el proceder del mundo entero. Pero la invasión de la tecnología en nuestra cotidianeidad, debe ser inclusiva, no exclusiva; y a las personas a las que les debemos todo, nuestros mayores, no pueden ser condenados al ostracismo.

Un ejemplo reciente del "abandono" de este importante sector de nuestra sociedad (España tiene al finalizar 2021 casi 10.000.000 de personas pensionistas), al que hay que añadir las personas "analfabetas digitales" (las cuales, independientemente de su edad sumarán algunos otros millones), ha sido el punto de partida de la campaña iniciada por el valiente jubilado valenciano de 78 años, Carlos San Juan, que lidera una recogida de firmas ya multitudinaria, (de la que yo formo parte) en la plataforma change.org; tras obtener su primer triunfo (el visibilizar el problema), se ha propuesto un nuevo reto: elevar su queja por el fin de la atención personal en las entidades bancarias al Banco de España a través de una carta al gobernador de esta institución en la que, entre otras muchas cosas, denunciaba la "súplica silenciosa de muchísimas de nuestras personas mayores" que se encuentran en una situación de hartazgo, impotencia, tristeza y exclusión.

Sinceramente que un mayor tenga que iniciar una campaña para recibir el tratamiento que merece como cliente en las entidades bancarias y, lo haga bajo la triste frase de "No soy idiota, soy mayor"… ¡Vaya tela!

Encomiable ese paso adelante diciendo "basta ya" a las entidades bancarias de nuestro país para emprender una batalla, con razón, ante estos gigantes económicos que, son los que nunca pierden, pero no deben olvidar que, en épocas de crisis y de cancelaciones de nóminas y cuentas de no pocos clientes, lo que en gran medida les mantienen, son las pensiones de esas personas mayores que parecen no importarles y, ya no solamente por el empleo de las nuevas tecnologías de manera prioritaria en sus transacciones, porque sin generalizar, el trato personal a ellos, a veces deja mucho que desear. Y eso lo he visto yo. ¡Ojo a este dato!

Para empezar, y en declaraciones que, el mismo Carlos San Juan daba en un diario digital este pasado día 19, le ha servido para que, alguna de las entidades bancarias a las que se dirigía, al menos, le contestase pidiéndole disculpas y proponerle una reunión.

Pero lo más importante es que ha removido conciencias en el gobierno de España, (acción que aplaudo, aunque considero que debiera haber partido de ellos y no del señor San Juan), y así, la vicepresidenta primera Nadia Calviño, da un "tirón de orejas" al sector bancario, tal y como declaraba tras la reunión, este pasado jueves, con el Banco de España y con los representantes de otras instituciones del sector, en la cual les trasladó su preocupación respecto a la inclusión financiera de los mayores y exigirles un compromiso firme que permita asegurar el acceso de todos los ciudadanos, sobre todo los de mayor edad, (y de nuevo añado a todas aquellas personas que no saben utilizar las nuevas tecnologías), a los servicios bancarios.

El mundo económico se dispara a través de la posibilidad que nos brinda el avance tecnológico, pero las diferencias sociales también se acrecientan a esa misma velocidad.

Las distintas administraciones públicas se están volcando en dar formación tecnológica a la ciudadanía a diversos niveles, incluso brindando esa posibilidad al sector de mayor edad de nuestra población pero, debemos priorizar y ser conscientes de las dificultades que entraña la tecnología para este numeroso grupo de la ciudadanía española.

Nuestro padre, nuestra madre y en especial, nuestra abuela y nuestro abuelo nos necesitan más que nunca, de forma prioritaria estos últimos, porque en una realidad que navega a la velocidad de un cohete y, sus reflejos, su movilidad física y mental, no es la misma que la nuestra y, con el paso de los años la de cada uno de nosotros, tampoco es la misma y, desde el confinamiento por el COVID-19, todo ha ido a peor.

Por todo ello espero y confío, además de por la irrupción en esta situación problemática extrema por parte del gobierno de España, que las personas que dirigen las entidades bancarias en general y, en especial las extintas cajas de ahorros "rescatadas" a través del dinero público (es decir, del de los impuestos de la ciudadanía), pongan en valor, piensen y recuerden a esas todas esas personas vaso de sabiduría, ejemplo de sacrificio, de generosidad sin límite y de cariño en proporciones extraordinarias; esas personas que han luchado para darnos la democracia, las que nos han precedido en la vida haciendo lo mejor que supieron y pudieron. Estoy convencida que, los que mandan, también han tenido abuelos que les han brindado, con su esfuerzo desmedido, la oportunidad de llegar a dónde han llegado. Pues que piensen un poquito en ello.

Debo y quiero destacar la situación de esas personas mayores en las zonas rurales a lo largo y ancho de España y, por lo que me toca, en Galicia, en donde se han producido grandes protestas por haber cerrado sucursales bancarias por no ser rentables para aquellas entidades de ahorro que han crecido sin igual gracias a las nóminas de esas personas mayores (y muchas de ellas en divisas extranjeras, lo que les resultaba extraordinariamente rentable) y, ahora sus pensiones. No sé cómo no se os cae la cara de vergüenza al dejarlos tirados… Así que a apretarse los machos, poniéndose manos a la obra para zanjar este problema ya que, si a mí me rondan unas cuantas posibilidades por la cabeza, me imagino que a vuestros "gurús" de cabecera, o en los equipos de atención al cliente (con sueldos incalculables), la solución es bien fácil, la cuestión es que hay que querer.

Existe un vídeo del ilustrador y animador, Steve Cutts de título ¿Estás perdido en el mundo cómo yo?, editado en el año 2016 pero al más puro estilo del "cartoon" estadounidense de los años treinta, en donde el creador denuncia la falta de humanidad en la Humanidad, a lo que yo añado que, una sociedad que no cuida a sus mayores está condenada al fracaso.

Decían que de la pandemia saldríamos mejores y, sinceramente, el resultado es de un individualismo exacerbado y elevado a la enésima potencia del egoísmo… Ahí prefiero no entrar, al menos hoy, porque lo prioritario, lo que hay que solucionar por encima de todo, es la situación social de nuestros mayores en general y, en particular, reclamar sus derechos para que sean atendidos como un cliente más de las entidades bancarias que, parecen pensar en todo menos en ellos. Señoras y señores bancarios y banqueros, espabilen, porque nuestras personas mayores ¡Son nuestro mejor tesoro!

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