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Vivir en paz

Cuando cursaba en la facultad de Ciencias Políticas mi especialidad en Relaciones Internacionales, y después como docente de la asignatura de Teoría del Estado en la facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Vigo, aquello que en mis inicios estudié y que, después profundicé e investigué, no sabía que me podría ayudar un día a escribir un artículo como el de este domingo.

Como si no fuese con ellos y en una situación premeditada con alevosía y nocturnidad, el Gobierno de Marruecos da orden de abrir su frontera a la zona que separa su país con España en Ceuta.

Las ONGs que cooperan en la frontera ya sabían de la invasión, pero parece que en el CNI o demás lugares de trabajo de la "inteligencia" española, o estaban "en el café" o "a por uvas"… En cualquiera de los casos es tremebundo, ya que de esa pataleta del "señor rey del país vecino" (a lo mejor con causa, pero sin justificación alguna), nos está produciendo un verdadero quebradero de cabeza a España, y en especial a Ceuta, ya que se cifran en más de 8 mil personas las que ya habrían accedido ilegalmente en esa ciudad autónoma, (siendo un gran número de ellos menores de edad), lo que está provocando un caos sin precedentes.

Impávida ante las escenas de invasión del territorio español (como, me imagino, al igual que todos ustedes), en donde ya la cuestión se agravaba más si cabe al haber abierto la las puertas que existen en zonas concretas de la valla fronteriza y que tienen las llaves tanto los agentes marroquíes cómo los españoles, lo que conllevó a materializar uno de los delitos más graves en el Derecho Internacional y tipificado como de "agresión", y de denuncia sin parangón además de condena por parte de la Comunidad Internacional (la cual aún estoy esperando); ya que Marruecos ha vulnerado el artículo 8 bis del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, el cual establece que "una persona comete un crimen de agresión cuando, estando en condiciones de controlar o dirigir efectivamente la acción política o militar de un Estado, dicha persona planifica, prepara, inicia o realiza un acto de agresión que por sus características, gravedad y escala constituya una violación manifiesta de la Carta de las Naciones Unidas". Y para completar esta información, añadir que este Estatuto con validez desde 2002, incluye en sus artículos 6,7 y 8, los delitos tales como crimen de genocidio, crímenes de lesa humanidad y los crímenes de guerra. Para que se hagan ustedes una idea de la importancia de la agresión, pero parece que no ha pasado nada, y lo que sí ha acontecido es una afrenta al estado español, y por ende a todos y cada uno de las personas que aquí habitamos de pleno derecho, y a la nación en su conjunto los cuales somos depositarios de nuestra soberanía.

A veces se cita a la valla con una ligereza que después nos trae estos disgustos, porque la valla de separación de Ceuta y Marruecos no es un parapeto de alambre y concertinas, (aunque ese sea el material y objetos que la componen), esa valla es la frontera.

Este concepto que parece no importar a algunos en demasía, se define jurídicamente en el Derecho Internacional Público como la línea que marca el límite exterior del territorio de un Estado, es decir, la línea que determina el ámbito espacial donde un Estado ejerce su soberanía con exclusión de otros. Concepto que ha entrañado en su delimitación, no pocos quebraderos de cabeza a lo largo de la Historia de la humanidad, porque las fronteras se encuentra en diversos lugares nada fáciles de delimitar, como en un lago, un río o en el mar, (en donde todo es mucho más complicado y así existe un manual específico diseñado por el departamento jurídico de la Secretaría General de la ONU), las "fronteras húmedas".

Este no es el caso de Ceuta y Melilla ya que es "frontera seca", y por lo tanto más fácil de divisar; lo que sin duda alguna han sabido utilizar estos descerebrados del país vecino que desde la llegada al trono de Mohamed VI están a la mínima para asaltar y ocupar estas dos ciudades, y en especial desde que nos ven con un gobierno de lo más «desgobernado», y hacerlo de la manera más mezquina posible, utilizando las ilusiones de personas adultas, y la inmundicia de usar las de los niños a los que jaleaban para cruzar con la promesa de ver un partido de fútbol o conocer a Cristiano Ronaldo…

Las consecuencias humanitarias me preocupan y mucho, pero como española lo que se ha dejado entrever esta semana da pavor, ya que mucha palmadita en la espalda pero a este país no nos apoya "ni el Tato", ya no nos toma nadie en serio; para muestra, EEUU al lado de Marruecos, y si han cerrado las puertas de la frontera del lado marroquí, ha sido por la presión de la Unión Europea.

Y por si todo lo descrito no hubiese sido suficiente añadiré los llantos de los niños por las calles de Ceuta que quieren volver con sus madres a casa; las madres que se acercan desesperadas a la frontera para saber dónde están sus pequeños; los disturbios que tuvieron en "jaque" a los habitantes de Ceuta que llevaron al cierre de colegios y pequeños negocios; al peligro que supone lo que podría estar provocando "la variante africana del COVID-19", porque aún estamos en pandemia; la suspensión de la vacunación ,etc.; pues parece que no es importante para el presidente Sánchez que este pasado jueves presentaba el Plan 2050 para nuestro país, a lo "Buck Rogers en el siglo XXV". La triste realidad es que le tienen endiosado y viviendo en un mundo que no es.

¿De verdad qué lo más importante ahora y hoy día es pensar en un Plan de país en el que, seguramente algunos no llegaremos y obviar el desastre en el que estamos inmersos? Aunque estoy de acuerdo en que los gobiernos deben pensar a medio y largo plazo para construir un modelo de país más adecuado a las generaciones futuras, en estos momentos lo que necesitamos es toda la atención para nuestro día a día. Porque al final, la gente normal, el ciudadano de a pie, lo que quiere o lo que queremos es tener salud, trabajar, tener una casa donde cobijarnos, comer todos los días y disfrutar de los que más queremos. Y estoy hoy día en España, desgraciadamente para un gran número de personas no es posible.

Así que apriétese los machos señor presidente, póngase a gobernar de una vez, porque lo que queremos todas y todos los españoles, no es otra cosa que vivir en paz.

Vivir en paz
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