Opinión

En espera

Mi amigo Rodri asegura que es su mejor médico; que es tal su capacidad de autodiagnóstico que hasta conoce la fecha de su muerte, solo que prefiere no decirla para no atraer el mal fario.

Yo me doy cuenta de cuándo me duele algo, pero mis habilidades adivinatorias no alcanzan a tanto: solo para pronosticar que moriré en accidente doméstico. Desnucado tras un resbalón en la bañera, una caída cambiando una bombilla, electrocutado por un enchufe averiado...

Mientras espero acongojado mi destino, a estas alturas me consuelo con morir con los pantalones puestos; con no acabar como aquel tipo al que le fulminó un infarto viendo porno.

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