Opinión

Memorias

Recordábamos el otro día los amigos cuando de repente a uno le entraron los siete males en un pub y le vomitó por toda la espalda al pobre Mariano, árbitro de baloncesto. Hará veinte años de aquello, y me di cuenta de que ya no estoy seguro de si lo presencié o si, de tanto contarla y recontarla, he asimilado esa escena imaginada como si fuera un recuerdo propio. Por eso me sorprende lo bien que rememoran los nostálgicos las maravillosas infancias y los océanos de concordia social, respeto intergeneracional, altura política y obediencia escolar que, al parecer, había en un pasado que ahora, lamentan, está irremediablemente corrompido.

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