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El coche eléctrico y China

NO EXISTE unanimidad a la hora de fijar la fecha exacta de la aparición del primer coche eléctrico. La discrepancia también rodea al nombre de su inventor: Michael Faraday, Ányos Jedlik, el matrimonio Davenport, Robert Anderson, Sibrandus Stratingh, Joseph Henry... Unos difusos finales de los años veinte o durante la década de los treinta es la fecha en la que se sitúa su puesta en escena. Habrá que esperar hasta la década de los ochenta para ver rodar los de motor de explosión. Durante el siglo XIX y primeros compases del XX el liderazgo de los coches eléctricos fue incontestable. El 29 de abril de 1899, Camille Jenatzy superó la barrera de los 100 km/h al alcanzar los 105,88 km/h con La Jamais Contente, un coche eléctrico. Fue Henry Ford con su Ford T quien rompió la hegemonía de los coches eléctricos. En el proceso contribuyó de forma decisiva el arranque eléctrico patentado por Charles Kettering que envió al ostracismo a la incómoda manivela. En 1935 se suele datar la fecha del fallecimiento del coche eléctrico. La crisis del petróleo de 1975 lo sacará del letargo y lo hará revivir.

De los tímidos pasos del coche eléctrico de mediados de los setenta se ha pasado a la frenética carrera de ahora, donde China, de forma clara, está ganando la carrera. Cuando finalice el próximo año, el 10% de los turismos vendidos en China deberán ser eléctricos. Fue en 2016 cuando se produjo el sorpasso y China adelantó a EEUU. Entre los dos acumulan el 60% de los coches eléctricos vendidos en el planeta. El año pasado, frente a los aproximadamente 280.000 automóviles eléctricos vendidos en el país americano –160.000 en 2016–, el gigante asiático facturó unos 580.000 –un 72% más que en 2016–. Tercero en discordia es Noruega, donde casi el 30% de los coches matriculados en 2016 fueron eléctricos –0,52% es la media mundial–. También en inversión China arrasa. La UE ya ha doblado la cerviz y frente a unas inversiones de 3.200 millones de euros en la propia UE, invierte en China 21.700 millones de euros.

Un extenso y magnífico reportaje de muy recomendable lectura aparece en el número de este mes de Le Monde diplomatique. Obra del periodista Guillaume Pitron, arroja muchísima luz sobre el proceso. Autor del libro La Guerre des métaux rares. La face cachée de la transition énergétique et numérique, afirma que ningún otro país a nivel mundial ha ideado una estrategia tan ambiciosa en electromovilidad como China. Su preeminente situación en la extracción de metales raros juega a su favor. En tierras raras –entre ellas el neodimio–, el país asiático produce el 95% del total del planeta. Como consecuencia pronostica que "a este ritmo, en 2020 China podría producir cuatro de cada cinco coches eléctricos vendidos en el mundo". En la actualidad, "seis de los diez principales fabricantes mundiales de vehículos eléctricos son chinos". El artículo finaliza de forma premonitoria: "la era del coche eléctrico, lejos de transformar únicamente la vida cotidiana de sus usuarios, podría acelerar una nueva transformación de la economía mundial, esta vez en provecho de China". Mientras, en España el debate es: diésel si, diésel no.

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