Opinión

TTIP

A PESAR de su importancia y de lo que está en juego, el TTIP (Transatlantic Trade and Investmen Partnership) es uno de los grandes desconocidos de la actualidad. Elemento determinante en esa situación es la opacidad de su negociación. A comienzos de mayo adquirió protagonismo en los medios de comunicación a raíz de la filtración realizada por Greenpeace Holanda del borrador —documentos secretos— de la negociación número 13 sobre el tratado entre EEUU y la UE celebrada en New York del 25 al 29 de abril. A partir de entonces su incidencia en los medios de comunicación ha vuelto a languidecer.

Si atendemos a una definición más o menos aséptica y oficial, el TTIP es un tratado en curso entre EE UU y la UE para aumentar el comercio y la inversión. Desde una perspectiva más crítica, una interesante visión nos la ha proporcionado no una ONG radical ni un grupo de extrema izquierda, sino Cáritas en su último informe, quien iniciaba así el análisis del TTIP: "Desde hace varios años los servicios de inteligencia de Estados Unidos miran con preocupación los rápidos cambios en el panorama económico mundial, en particular los que se reflejan en el comercio internacional. El comercio es siempre uno de los primeros síntomas del declive económico de un país o región. A finales del siglo XX, Estados Unidos, Japón, la UE y el resto de los países desarrollados generaban el 80% de la renta, las inversiones y el comercio mundial. Apenas quince años después, tan solo producen el 60% de la renta y las exportaciones, y apenas la mitad de las inversiones en el mundo" (Análisis y Perspectivas. Expulsión Social y Recuperación Económica, p. 61). Unos párrafos después remachaba: "El principal actor que está detrás de esta propuesta geopolítica y económica [se refiere al TTIP] no son los gobiernos, sino las multinacionales" (Opus Cit, p. 62).

El TTIP hunde sus raíces en la Declaración Transatlántica firmada en noviembre de 1990 por George Bush, Giulio Andreotti y Jacques Delors. A grandes rasgos, el siguiente paso fue la Declaración común de la UE y EE UU de 1998. En 2007, Barroso, Merkel y Bush crearon el Consejo Económico Transatlántico para la armonización legislativa. El 12 de febrero de 2013, Obama, en su discurso al Estado de la Unión, anunciaba el inicio de negociaciones. Al día siguiente, Obama, van Rompuy y Barroso ratificaron la propuesta. Ese mismo mes, el Fondo Marsahll Alemán y el European Centre for International Political Economy publicaron, A New Era for Transatlantic Trade Leadership, de algún modo, la hoja de ruta del TTIP.

Describir de una forma mí- nima todo lo que está en juego con el TTIP y nos afecta de modo muy directo en cuestiones tan importantes como la alimentación, la salud o las libertades, supera ampliamente el espacio de este artículo. Ante este hecho, resulta llamativo que en una encuesta realizada en Francia en 2014 el 55% afirmase no haber oído hablar nunca del TTIP. De forma paralela, en España únicamente el 30% aseguraba tener un conocimiento mínimo de él.

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