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La nostalgia como motor

Mirando hacia el pasado, el PCF ha sido capaz de volver a ilusionar. Y desde su morriña, Charles es ahora apludido por todo el mundo del deporte

LA NOSTALGIA mueve el mundo. Ya sé que se dice que es la evolución hacia el futuro lo que marca el ritmo de nuestra existencia. Pero no están reñidas. Nostalgia no es sinónimo de pasado, aunque se le parezca.

Cualquier tiempo pasado fue mejor, dicen muchos. Y aunque no haya porqué caer en un tópico tan ambiguo, precisamente esa frase bien aplicada puede generar evolución. Tomar modelos del pasado para triunfar en el futuro. ¿Por qué no retrotraerse a la felicidad pretérita como impulso para buscarla de nuevo? Echar la vista atrás puede ejercer de elemento depresor, pero también de acción motivadora para mejorar.

Se preguntarán qué narices hace este periodista filosofando con poco tino sobre vaguedades. Pues bien: creo que la incorporación de Charles y la expectación derivada responden, principalmente, a un impulso de nostalgia. Nadie nos asegura que vaya a salir bien. Y no importa. El fichaje de Charles ha despertado más expectación que la que podría haber generado la llegada de, por ejemplo, Loren Morón (más goles este año). Y es así por el halo que destila la figura del brasileño en la Boa Vila. Por la nostalgia.

Esa nostalgia ha hecho que Pontevedra vuelva a respirar granate. Ha ilusionado a muchos hinchas y reenganchado a otros adormecidos. Ha fomentado la unión. Desde la nostalgia, el PCF ha encontrado el camino hacia el futuro. Y lo ha hecho con un Charles al que precisamente la morriña ha llevado a tomar una decisión irracional, pero que ayer aplaudió el mundo del deporte. Porque para encontrar la felicidad, a veces tan solo hace falta dejarse llevar por el corazón.

SEIS AÑOS, CUATRO IMÁGENES

Asentado en familia

Charles, Igor y Yuri con la camiseta del Pontevedra. GONZALO GARCÍA

Charles llegó en 2004 para el regreso del PCF a la Segunda División. Con solo 19 años, acabó haciéndose con el puesto de titular en la banda derecha. Una posición que apenas modificaría durante sus años de granate. El curso siguiente, el club apostó por la llegada de su primo Yuri, al que meses después siguió su hermano Igor. Con los De Souza, Charles formó un tridente durante un año y medio recordado para siempre por la afición granate y la mayoría de seguidores del fútbol de Segunda B. Pasarón bailó samba.

Sin ascensos

El fallecido Felipe Machado consuela a Charles tras la eliminación del Pontevedra a manos del Córdoba. GONZALO GARCÍA

El enorme potencial del Pontevedra y sus buenos cursos regulares nunca se vieron premiados en los play-offs. El conjunto granate cayó hasta en tres consecutivos, siempre con Charles como jugador clave en esos equipos. Sevilla B (05-06), Córdoba (06-07) y Ceuta (07-08) se cruzaron en el regreso del Pontevedra y del atacante brasileño a la Segunda División. En la foto, el fallecido Felipe Machado consuela a Charles tras quedar el equipo eliminado frente al Córdoba en Pasarón.

El Albacete dice 'no'

Charles, tras ser operado de una fisura en la tibia. RAFA FARIÑA

Después de tres intentos fallidos, el Pontevedra reestructura su plantilla. Charles no había tenido su mejor año (16 partidos y cuatro goles) por una fisura en la tibia que le obligó a pasar por el quirófano. Sin embargo, su potencial llamó la atención al Albacete, que lo quiso reclutar para su proyecto en Segunda. En el reconocimiento médico, el club manchego se echó atrás por su tibia y lo devolvió a Pasarón, que pudo disfrutar dos años más a un Charles a buen nivel.

Alcorcón, otra espina

Charles llora tras la eliminación del Pontevedra en el campo del Alcorcón. DP

Después de una campaña de sinsabores, el Pontevedra volvió a apostar a todo o nada por el ascenso en la temporada 2009-2010. Tras comenzar de forma irregular, el equipo se acabó metiendo en el play-off en el último partido, ayudado por el regreso de Igor y con Charles como máximo goleador (14 tantos). Tras superar al Oviedo, se cruzó el Alcorcón. El brasileño fue expulsado en la ida (su último partido) y acabó entre lágrimas en la vuelta por una derrota condicionada por el colegiado.

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